Cultivar la resiliencia. Los aportes de la agricultura urbana a las ciudades en transición.

DX8Jz6cXkAUk9cULas sociedades humanas han evolucionado a lo largo de la historia adaptándose y reinventándose para perdurar durante los periodos de crisis. En la actualidad vivimos una crisis multidimensional (ecológica, energética, económica…) que previsiblemente se manifestará con especial intensidad en los entornos urbanos. El concepto de resiliencia y sus estrategias (diversidad, capacidad de aprendizaje, innovación y adaptación, autoorganización y autosuficiencia) pueden darnos pistas de cómo reducir la vulnerabilidad urbana ante escenarios de futuro adversos. Uno de los principales retos de las ciudades será garantizar su abastecimiento alimentario, en este sentido los aportes de la agricultura urbana y periurbana devienen fundamentales.

Una navaja suiza lingüística: la resiliencia como término multiuso.

Esperamos sólo lo que tiene alguna posibilidad de alcanzarse. Reparamos algunas cosas. Un poco es mucho. Una cosa reparada puede cambiar otras mil. John Berger.

El vocablo resiliencia se ha popularizado en la literatura científica anglosajona, para recientemente recaer nuevamente en las lenguas latinas de las que proviene. La etimología del concepto resilio, está compuesta por el prefijo re- y el verbo salire, saltar, significando algo así como volver de un salto. Las primeras aplicaciones científicas del término proceden del campo de la física de los materiales, usándose con cierta literalidad para expresar las cualidades de un resorte: resistir a la presión, doblarse con flexibilidad y recobrar su forma original. Esta capacidad de volver a su estado normal tras ser sometidos a mucha presión la encontramos en materiales como la seda de la tela de araña, el tendón humano, el cuerno de mamíferos o los cables submarinos. Un ejemplo ilustrativo de alta resiliencia serían las botellas de plástico PET, que se pueden aplastar y deformar, pero al soplar posteriormente vuelven a su estado inicial con facilidad.

La idea de resiliencia fue trasladada posteriormente al campo de las ciencias sociales, especialmente a la psicología, donde se usa para describir la capacidad que tienen las personas para rehacerse emocionalmente y continuar con su vida después de haber sido sometidas a grandes presiones (catástrofes, traumas, o situaciones ambientales adversas como pobreza o violencia). Sigue leyendo

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Entre las potencialidades y la prepotencia de la agricultura urbana.

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Ayer se celebraba a nivel mundial el el día de lucha organizado por La Vía Campesina, uno de los movimientos sociales del planeta más numerosos e inspiradores. Este año se denunciaba especialmente el acaparamiento de tierras fértiles, también en nuestra geografía, y se reivindicaba el acceso a los recursos estratégicos como agua y semillas. Una realidad y unas problemáticas que desde la ciudad parecen ajenas y distantes, pero de las cuales depende nuestra alimentación.

Una indiferencia puesta en cuestión por la emergencia de los grupos de consumo y especialmente de los huertos urbanos. Hoy podemos afirmar que la agricultura urbana es una realidad consolidada en nuestra geografía. Nuestro amigo Goyo Ballesteros lleva años echando las cuentas y mantiene un censo estadístico que nos permite valorar la evolución del proceso. Hemos pasado de 7 municipios con huertos urbanos en el año 2000 a 313 a finales de 2015, y de la inexistencia a más de un centenar de huertos comunitarios de base asociativa que se concentran en las grandes ciudades.

Los huertos han adquirido un importante poder simbólico como metáforas de la creatividad social, de la capacidad ciudadana para devolver el valor de uso a espacios abandonados, del cuidado de la naturaleza en la ciudad y de la autonomía ciudadana para construir alternativas. Una herramienta para avanzar de forma práctica en una nueva cultura del territorio que permite intensificar relaciones sociales, reabrir discusiones sobre los usos del suelo y de las zonas verdes, recuperar en entornos urbanos la lógica de los comunes o abrir la discusión sobre la forma en que se van a alimentar las ciudades en el futuro. Sigue leyendo

Papas con mojo y otras maravillas de los huertos canarios.

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Hace unas cuantas semanas pasamos unos días en Canarias presentando el libro en las primeras jornadas de huertos urbanos de Las Palmas, junto al buen amigo Daniel López que iba a hacer lo propio. Una oportunidad para viajar a las islas y compartir el conjunto de las jornadas con tantas buenas personas que conocimos allí, especialmente las gentes de Ben Magec-Ecologistas en Acción que nos acogieron como si fuéramos conocidos de toda la vida. Sigue leyendo

Un mundo nuevo en el corazón de las ciudades. Iniciativas comunitarias que anticipan nuevas formas de habitar lo urbano.

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Profundas movilizaciones sociales manifestaron el descontento y la indignación de la ciudadanía ante un escenario marcado por una aguda crisis socioeconómica. Las acampadas del 15M anticiparon nuevas formas de concebir el espacio público que desbordaron las plazas y calles, resignificando viejas prácticas e impulsando otras nuevas. Durante los últimos años han germinado iniciativas que simultáneamente satisfacen necesidades de los grupos sociales más vulnerables y esbozan nuevos modelos de pensar y habitar la ciudad: centros sociales autogestionados, PAH, despensas comunitarias, huertos urbanos, grupos de acompañamiento sanitario a personas migrantes… Sigue leyendo

Quinta de Torre Arias: lucha vecinal, plataformas de parados y jardineros que cultivan huertos

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Un inmenso palacete y una enorme zona verde perteneciente a la condesa de Torre Arias fue donada en 2013 al Ayuntamiento de Madrid tras la muerte de su dueña, quien puso la condición de que se abriera como parque. Meses antes de las elecciones el antiguo gobierno de la ciudad trataba de cedérsela a la Universidad de Navarra ligada al Opus Dei, para montar una instalación para cursos de verano.

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Oasis donde cultivar vida en tiempos de guerra: las bombas sobre los huertos de Sana en Yemen.

a7949843-d30d-4d32-925f-079b6245b0d1-2060x736“Estad preparados para ser bombardeados. Estad preparados para volver a la Edad de Piedra” amenazaba un secretario de defensa de EEUU a Pakistan,  al comienzo de la ofensiva antiterrorista que siguió al atentado de las Torres Gemelas. Hoy vemos como el esfuerzo bélico va logrando que la profecía se cumpla, Oriente Medio se convierte en un campo de batalla que se nos hace crecientemente incomprensible, donde  combaten fundamentalismos religiosos y de mercado, donde chocan los intereses geoestratégicos con la vida cotidiana de sociedades civiles condenada a enfrentarse a  múltiples y contradictorias dinámicas de opresión. Conflictos que no entendemos, que no podemos resumir en términos de buenos y malos, pero que van erosionando nuestra humanidad…

Hace tiempo que asistimos a la locura de un Estado Islámico, simbolizada en la destrucción del patrimonio cultural milenario como símbolo del deseo de invisibilización y olvido de las culturas e identidades colectivas que no encajan en su ortopédica visión de la realidad. Pero la destrucción de los paisajes y edificios, del patrimonio natural y construido, y por tanto la destrucción de los medios de vida, y de la misma memoria de las comunidades, no es exclusiva de uno de los actores. Nos hemos animado a escribir estas líneas cuando hace unas semanas un bombardeo aliado amparado por Naciones Unidas destruía el huerto llamado Miqshamat al Qasimi, en el centro histórico de Sana, capital de Yemen, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

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