Supermercados cooperativos: gente ordinaria haciendo cosas extraordinarias

Artículo publicado en EL DIARIO.

Corría el año 1890 nacía Aglomeración Cooperativa Madrileña, la cooperativa de consumo pionera de la ciudad. Una fórmula para satisfacer las necesidades alimentarias de las clases populares en mejores condiciones de las que ofrecía el mercado, un experimento de otras relaciones de producción y consumo, que a la vez servía para difundir el ideario socialista.

Esta iniciativa evolucionó y sirvió de germen para la Cooperativa Socialista Madrileña fundada en 1907, que agrupaba cinco tiendas de comestibles, una zapatería, un despacho de vinos, dos bodegas y una tienda de objetos de escritorio. Miles de cooperativistas de consumo y una plantilla de 32 personas empleadas sostenían esta iniciativa, que seguiría viva hasta la guerra civil. Una experiencia asociativa ligada a la emblemática nueva Casa del Pueblo construida en un antiguo palacio comprado por la UGT, y que llegaría contar con más de 100.000 persona afiliadas, cerca de un décimo de la población madrileña de la época.

Durante la II República se habían popularizado por todas las zonas industriales de nuestra geografía las cooperativas de consumo, pensemos que solo en Barcelona había unas sesenta iniciativas. El franquismo intentó replicar el modelo mediante los economatos laborales ligados a las grandes empresas del Instituto Nacional de Industria, pero fracasó, en buena medida por la falta de protagonismo de la gente y la ausencia de democracia interna. Las cooperativas de consumo resurgieron tímidamente a finales de los años cincuenta, manteniendo el objetivo de garantizar el acceso a alimentos para una clase obrera empobrecida, a la vez que ofrecían una experiencia asociativa relativamente autónoma en plena dictadura. Sigue leyendo

Tierraplanismo económico

Tierra-Plana_EDIIMA20190422_0498_4

Artículo publicado en EL DIARIO

Hace unas semanas estuve viendo en Netflix el documental La tierra es plana, donde se presenta una galería de los personajes más icónicos y referentes de este movimiento internacional que defiende que la tierra no es una esfera que gira por el espacio alrededor del Sol. La película nos ofrece un divertido y sorprendente recorrido por EEUU, donde vemos sus conferencias, sus delirantes experimentos y su frenética actividad en las redes sociales, especialmente mediante los videos de Youtube. Resulta curioso asistir a la conformación de una comunidad de personas que han comprometido sus ahorros, su tiempo y sus esfuerzos en demostrar unas teorías absurdas pero verosímiles.

Vemos como los tierraplanistas tienen una agudizada tendencia a sostener teorías de la conspiración, desprecian la ciencia por formar parte del engaño que nos hace vivir en una especie de gigante Show de Truman, derrochan creatividad para cuestionar las evidencias, inventan artilugios tremendamente ingeniosos para visualizar sus teorías y logran generar una identidad colectiva y un fuerte sentido de pertenencia grupal. Un tierraplanista nunca pierde un debate porque en una conversación solo persigue reafirmarse en sus ideas y nunca problematizarlas, resultando frustrante ver lo ineficaz que resulta apelar a la razón ante tanto despropósito.

Al final del documental tras haberse demostrado lo ridículo de estas ideas y los perversos mecanismos de reafirmación que las sostienen, terminas sintiendo lástima por esta comunidad de personas ingenuas y plagadas de frustraciones, soledad e incomprensión. Y te das cuenta de que algo falla en el sistema educativo, los medios de comunicación y la dinámica de las redes sociales que realimentan este fenómeno. El enorme auge de este movimiento es un reflejo de los efectos que tiene la popularización de la posverdad, de las afirmaciones falsas que tratan de influir en la opinión pública basándose en emociones y acríticas creencias previas. Sigue leyendo

Experimentando otras economías. Una panorámica de las prácticas alternativas de consumo.

1471127_721692047881879_859878504_n

Texto publicado en la Revista PAPELES

Durante la época más temprana de mi vida me tranquilizaban diciéndome que el nuestro era el país más rico del mundo, hasta que descubrí que lo que yo entendía por riqueza era el aprendizaje y la belleza, la música y el arte, el café y las tortillas; quizás en los días de pobreza que se avecinan haya más de todo esto…”. W. R. Lethaby.

La experiencia histórica nos sugiere que los regimenes pueden sufrir cambios radicales, y cuando la transformación sucede tiende a empezar en y desde una red de organizaciones, tecnologías y usuarios pioneros que formaban un nicho en los márgenes del sistema mayoritario”. G. Seyfang. Y A. Smith.

La crisis económica ha trastocado el imaginario hegemónico de la sociedad de consumo y por sus grietas han ido ganando visibilidad una amplia constelación de prácticas alternativas. Este texto nos ofrece una panorámica de las principales dinámicas, apunta las resonancias que sedan entre ellas y apunta las potencialidades que encierran de cara al futuro.

Profundizar la descolonización del imaginario de la sociedad de consumo.

Todo orden social busca proyectarse en el tiempo, que su continuidad sea percibida como una obviedad sobre la que resulta superfluo interrogarse. La cultura en la que nos socializamos sustenta las relaciones sociales dominantes al naturalizarlas, al producir consensos que devienen certezas. Los hábitos, los valores, las expectativas o los estilos de vida se encuentran mediados por esta inercia cultural heredada de la sociedad de consumo y de varias décadas de neoliberalismo.

Individualismo exacerbado, fragilidad de los vínculos sociales o territoriales, búsqueda del interés personal a partir de la competencia, bienestar sustentado en la inmediatez y el cortoplazismo, disociación entre nuestros actos y las consecuencias que se derivan de los mismos, interiorizar el mercado y el dinero como mediadores necesarios para satisfacer nuestras necesidades, normalizar las desigualdades sociales, disponer de una noción de solidaridad restringida a grupos primarios… conforman el sustrato cultural hegemónico en el que nos hemos socializado. Un imaginario cuyos relatos sobre la crisis minimizan el artificio humano del sistema socioeconómico, presentándola de forma que sus metáforas la naturalicen (tsunami, huracán financiero, tormenta perfecta, sequía crediticia…) o como una mala enfermedad que nos toca padecer (activos tóxicos, contagios, metástasis…)1.

Una retórica unidimensional de la crisis que invisibiliza su carácter civilizatorio al ignorar y desconectar la crisis económica de otros factores como el Pico del Petróleo, el cambio climático, el desborde de la biocapacidad del planeta, la erosión de los sistemas democráticos o la crisis de cuidados. El exceso de ideología que ciega los diagnósticos sobre la crisis ha encontrado su traducción práctica en las políticas de austeridad (privatizaciones, precarización, desmontaje de los servicios públicos y los sistemas de protección social, desregulación del derecho laboral…), que en un acelerado proceso de empobrecimiento colectivo nos encaminan hacia sociedades de consumo de baja intensidad. Una reducción forzada y no intencional del sobreconsumo que deviene especialmente frustrante debido a una ausencia significativa de imaginarios alternativos. Sigue leyendo

¿Reactualizando la cooperación? Apuntes sobre continuidades e innovaciones entre cooperativismo y economía colaborativa.

sharing-economy-image

Al tratar de explicar las nuevas propuestas de la economía social y solidaria, la economía colaborativa o los nuevos comunes, en ocasiones nos encontramos con respuestas asombradas, especialmente de personas mayores, que las relacionan con aquello que se hacía en el pasado. No es de extrañar que haya una asociación entre prácticas nuevas y antiguas, por lo que podemos tomar ese asombro como una pregunta provocadora que hacernos de manera crítica y reflexiva dentro de los movimientos de impulso de estas otras lógicas económicas que se quieren alejar del capitalismo. ¿Qué es lo que realmente hay de nuevo en estos movimientos?

Un texto escrito junto a Conchi Piñeiro en la Revista PAPELES.

Enlace al texto: AQUÍ.

Economía social, cooperación y redes clientelares.

Economia-social-cooperacion-redes-clientelares_EDIIMA20180516_0504_19

Artículo publicado en EL DIARIO.

Estas han sido unas semanas turbulentas para la economía social madrileña, sometida a una campaña de desprestigio y difamación por parte de algunos medios de comunicación; amplificada por la complicidad del Partido Popular y Ciudadanos. Diversas personas y entidades con una dilatada trayectoria y reconocimiento social nos hemos visto implicadas en una oleada de informaciones tendenciosas, orientadas a sembrar dudas de ilegalidad sobre los trabajos profesionales que hemos desarrollado para el Ayuntamiento de Madrid.

Una sucesión de noticias que arrancaron insinuando la existencia de una trama corrupta ligada a la economía social de la ciudad, que estaría siendo subvencionada y beneficiada por una concesión discrecional de proyectos. Da igual que las empresas tengan más de una década de historia, que estuvieran contratando anteriormente con el Ayuntamiento de Madrid del PP, que todos los proyectos hayan sido ejecutados, que la viabilidad de ninguna empresa dependa de su facturación con el Ayuntamiento o que las entidades sean expertas de forma incuestionable en sus ámbitos profesionales.

Tras las primeras argumentaciones de las entidades y la aparición de noticias más rigurosas, como las de Andrés Gil o las de Europa Press, se ha ido mostrando la inconsistencia de dichas informaciones, construidas en base a datos de dominio público accesibles gracias a la política de transparencia municipal. Entonces las acusaciones evolucionaron de corrupción hacia la denuncia de opacas redes clientelares para financiar a cooperativas afines al gobierno local. Denuncias sustentadas únicamente en que hay personas que han pertenecido a distintas empresas de la economía social, antes de entrar a colaborar con el proyecto político de Ahora Madrid. Sigue leyendo

¿Y si la alternativa a los supermercados fuesen los supermercados cooperativos?

Artículo publicado en EL DIARIO.

014520.jpg-r_1280_720-f_jpg-q_x-xxyxxEl primer supermercado que se construyó en nuestra geografía tuvo su ubicación en la Feria de Muestras de Barcelona de 1959, cuando el pabellón de Estados Unidos decidió instalar la réplica exacta de uno de los que funcionaban en cualquier gran ciudad americana. Imaginar una sociedad marcada por la pobreza, y que a duras penas iba saliendo del periodo de autarquía, ante esta apología del consumismo. Un espectáculo digno de ciencia ficción, que presentó públicamente al supermercado como símbolo de modernidad y progreso. Una aspiración que varias décadas después estaba conseguida, con su plena incorporación al paisaje urbano.

Proximidad, libertad de elección, comodidad y ahorro de tiempo al comprar todo en un mismo establecimiento, ofertas recurrentes, marcas blancas que vendían calidad y abarataban el precio… ideas que racionalizaron el cambio de hábitos de la mayor parte de la población. No era una conspiración secreta, los supermercados triunfaron porque facilitaban la vida a la gente, eran cómodos, tenían horarios ininterrumpidos y permitían el acceso asequible a una amplia gama de productos. Y lo que es más importante, invisibilizaban sus impactos negativos sobre los barrios, la economía y el medio ambiente.

Mientras Alaska y los Pegamoides cantaban entre risas aquello de Terror en el hipermercado, los primeros movimientos ecologistas empezaban a denunciar la verdadera historia de horror que iba a suponer este proceso: la pérdida de diversidad en el pequeño comercio de barrio y la deriva de los supermercados hacia grandes corporaciones, el fomento del consumismo y la capacidad de control que ejercían sobre productores y consumidores. Desconfianzas contraculturales, que junto a los inicios de la agricutura ecológica, impulsaron la puesta en marcha de las primeras cooperativas de consumo de productos ecológicos y las primeras experiencias de comercio justo.

Hoy sabemos que muchas de esas críticas a los supermercados fueron visionarias. Recientemente Amigos de la Tierra presentaba AGRIFOOD ATLAS, informe que sintetiza una exhaustiva investigación donde muestran cómo la producción de alimentos en el mundo está monopolizada por cada vez menos empresas, y cada vez más grandes, a lo largo de toda la cadena alimentaria. Unas pinceladas: casi la mitad de la comida que se vende en la Unión Europea viene de solo 10 cadenas de supermercados, apenas 50 industrias se llevan la mitad de las ventas de comida en el mundo… Perversa dinámica que concentra el poder de la cadena alimentaria en muy pocas manos. Sigue leyendo

De la incautación de bienes mafiosos al desarrollo de bienes comunes.

xcv_EDIIMA20151209_0582_4

A mediados de octubre,  Rajoy inauguraba sin pena ni gloria la Oficina de Recuperación y Gestión de Activos, orientada a que los corruptos no puedan disfrutar de lo que han robado y dichos activos económicos se destinen a fines sociales. Una política descafeinada, realizada en periodo electoral y a la que nadie ha prestado demasiada atención, cuando podría ser una palanca perfecta para fortalecer los tejidos sociales y financiar la puesta en marcha de proyectos de economía solidaria. ¿Cómo hacerlo? Un ejemplo inspirador es el de la lucha de Libera contra la mafia y la corrupción en Italia, que nos puede ayudar a reflexionar sobre su posible traducción a nuestro contexto sociopolítico.

Sigue leyendo