Un alcalde ecologista a las puertas de la cárcel.

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Articulo publicado en EL DIARIO.

Corría el año 2005 cuando Alberto Cañedo ganó la alcaldía de Carcaboso, un pueblo de unos 1.300 habitantes del norte de Extremadura. El proyecto que impulsó en el municipio tenía una marcada sensibilidad social y una innovadora mirada ecologista, siendo esta última la que situaría este pequeño pueblo en el mapa de las políticas municipales. En el lapso de unos años pocos años este fue el primer municipio extremeño en declararse libre de transgénicos, puso en marcha huertos de ocio agroecológicos, jardines comestibles, un gallinero comunitario, huertos escolares y un Centro Agroecológico Demostrativo. El impacto de este último proyecto, con sus actividades formativas y de divulgación práctica, impulsaron la concesión en 2011 de un premio del Congreso Nacional del Medio Ambiente CONAMA a municipios menores de 5.000 habitantes.

Esta sería una ilusionante historia sobre las potencialidades transformadoras del municipalismo, de cómo la gestión pública puede ponerse al servicio de la ciudadanía y del territorio, un referente inspirador para otros pueblos. Sin embargo, Alberto, uno de los protagonistas principales de este cambio, se encuentra a punto de entrar en prisión al ser condenado por prevaricación y delitos urbanísticos; los mismos que suelen asociarse a los corruptos.

Si no todos los políticos son iguales, tampoco sus delitos. La prevaricación de Alberto es fruto de una persecución política y de un hostigamiento por parte del PSOE local, que en dos años reclamaron unas 700 solicitudes de información, una cifra exageradísima para un ayuntamiento de estas dimensiones que casi llega a colapsarlo. De todas ellas cinco se respondieron fuera de plazo y el juez valoró que estos retrasos en la entrega de documentación habían sido intencionados. A esto se suma el delito urbanístico relacionado con haber concedido cédulas de habitabilidad a cinco viviendas sin terminar, con las que cinco familias estaban en riesgo de perder los ahorros de su vida, pues la promotora entró en bancarrota y las viviendas se las iba a quedar el banco. Sigue leyendo

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Alimentar el cambio desde la economía social.

1528719283_195172_1528748473_noticia_normal_recorte1Artículo publicado junto a Abel Estebán en EL PAIS.

Una metáfora que solemos usar para ilustrar lo que está sucediendo en torno a la defensa de los comedores escolares en nuestra geografía es la de Gulliver llegando como una amenaza a Lilliput, esa sociedad donde todo es doce veces más pequeño. Ante el riesgo que supone la irrupción de un gigante, las gentes de Lilliput se ven obligadas a cooperar activamente para contener la amenaza. Algo similar suponen las prácticas alternativas impulsadas por los movimientos agroecológicos y la economía social y solidaria (ESS) en decenas de colegios y escuelas infantiles, intensos procesos de cooperación que resisten al despliegue de un modelo de alimentación escolar perverso.

Las potencialidades de estos comedores, como espacios pedagógicos y transmisores de buenos hábitos alimentarios, se han ido erosionando según se profundizaba su percepción como un tremendo negocio que supera los dos mil millones de euros solo en España. Una dinámica que se da en el conjunto de Europa y que se podría sintetizar en la creciente externalización de su gestión; las dinámicas de concentración empresarial, pues las diez empresas más grandes acaparan cerca del 50% del mercado; o la tendencia a favorecer lo que se conoce como caterings de línea fría, donde colegios construidos sin cocinas (¡o con estas clausuradas!) recalientan menús procedentes de cocinas centrales que pueden estar a cientos de kilómetros.

Un modelo de escasa calidad gastronómica, que desincentiva el consumo de vegetales (una de las claves de una buena alimentación infantil), antidemocrático al limitar la capacidad de decisión y participación de las comunidades educativas, problemático en términos económicos pues favorece a los grandes actores a lo largo de toda la cadena alimentaria e indefendible en términos ambientales. Un malestar que llevó a la Confederación Estatal de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) a impulsar un grupo de trabajo a nivel estatal, donde confluyen con ONG, organizaciones ecologistas, cooperativas/organizaciones de la ESS y plataformas locales, para reclamar mejoras/defender unos comedores responsables (en lo educativo, lo ambiental, lo socioeconómico, etc). Sigue leyendo

Propuestas, iniciativas y experiencias para alimentar el Pacto de Milán

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La adhesión al Pacto de Políticas Alimentarias Urbanas de Milán de una veintena de ciudades en el Estado español ha generado cierta expectación en ver cómo se materializan los compromisos adoptados. Existen numerosas experiencias en el ámbito estatal e internacional, que pueden servir de referencia para identificar claves de acción, barreras y retos para lograr un salto de escala en las alternativas agroecológicas y propiciar la transición hacia un sistema agroalimentario local más justo y sostenible.

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Artículo publicado en el nº 139, titulado La alimentación en disputa, de la revista PAPELES de relaciones ecosociales y cambio global.

El texto completo del artículo puede descargarse AQUÍ.

 

Lo tenemos a huevo: de los escándalos alimentarios a la agroecología .

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Artículo publicado originalmente en EL DIARIO.

La gran industria alimentaria produce recurrentemente sonados escándalos, que han terminado por generar una tenue sombra de desconfianza en el funcionamiento del sistema agroalimentario. El caso de los huevos contaminados con fipronil, un insecticida tóxico prohibido en la cadena alimentaria europea, son el último episodio de una interminable historia condenada a repetirse mientras no cambie la lógica que sostiene el modelo de producción, distribución y consumo.

Para extraer lecciones de este caso, podemos anticipar algunas de las enseñanzas que se sacarán de esta reunión: hay que reforzar los sistemas de alerta temprana, intensificar los controles y la colaboración entre países, fortalecer la trazabilidad de los productos y tranquilizar a la población pues la seguridad alimentaria no se ha visto comprometida. Y probablemente todas ellas sean correctas, pues son las respuestas esperables a las preguntas que previsiblemente van a realizarse. Sin embargo, cabe la posibilidad de hacernos otras preguntas que cuestionen la industrialización de la alimentación vivida durante las últimas décadas. Sigue leyendo