COVID-19 y la otra primavera silenciosa

Articulo publicado en EL DIARIO

El nacimiento formal del ecologismo suele fecharse simbólicamente en el año 1962, cuando la bióloga Rachel Carson escribió Primavera silenciosa , donde se alertaba de los peligros del DDT para la biodiversidad y la salud humana. El título aludía especialmente a la pérdida de aves por comer insectos contaminados, y el silencio que dejaba su ausencia en los campos. La publicación del libro inspiró una enorme movilización social, que logró que el Departamento de Agricultura revisara su política sobre pesticidas y el DDT fuera prohibido por la legislación de los EEUU.

A raíz de la emergencia sociosanitaria de la COVID-19 hemos vivido otra primavera silenciosa, donde se ha callado el ruido que hacemos los humanos. El estado de alarma y el confinamiento global han mantenido apagados los motores de millones de coches; se ha paralizado la actividad de cientos de miles de fábricas; aviones y cruceros se han quedado en tierra, las personas permanecemos recluidas en las casas, el consumo de objetos superfluos ha descendido significativamente… Sigue leyendo

¡Hasta la victoria, siembre!

 

Texto publicado en la revista CTXT

Imagina que las reservas de semillas para cultivar alimentos se han agotado porque mucha gente está montando espacios de cultivo en casa, que miles de agricultores urbanos están coordinándose mediante Internet para acompañar a toda una nueva oleada de hortelanos, que parte de los parques urbanos se destina a semilleros para que la población cultive alimentos, que aumenta exponencialmente la demanda de parcelas en las ciudades y municipios, que los huertos urbanos son concebidos como un servicio esencial y sus cosechas se derivan a la población más vulnerable, que las comunidades locales que los cultivan se suman a las redes vecinales de ayuda mutua… ¿Y si todo esto ya estuviera sucediendo pero resultara imperceptible?

La pandemia global y la agricultura urbana

En esta crisis los huertos urbanos han sido considerados servicios esenciales en muchos países, debido a que en muchos de ellos existe una tradición hortícola que, con altibajos, tiene más de un siglo de historia y, sobre todo, a que a lo largo del tiempo han demostrado su utilidad para garantizar la seguridad alimentaria de determinados grupos de población en contextos de crisis. De esta forma se está permitiendo el acceso siguiendo una normativa de uso adaptada al confinamiento, que  implica llevar mascarillas y guantes y limitar la presencia simultánea de personas para asegurar que se mantienen las distancias de seguridad. La principal justificación para que distintas autoridades políticas tomen estas decisiones se basa en el papel de complemento alimentario esencial que suponen para muchas familias vulnerables, así como el papel estratégico que pueden jugar en los próximos meses.

En ciudades canadienses como Victoria, el propio ayuntamiento ha reorganizado la actividad de los viveros y jardineros municipales para que se dé prioridad al cultivo de verduras de cara al verano.Un 20% de los recursos de departamento municipal de parques y jardines se han reorientado a lanzar una campaña para animar a la gente a cultivar alimentos en los jardines y azoteas, y muchos parques públicos se han reconvertido en espacios de cultivo de plantones que se regalarán a la ciudadanía a tales efectos. Una acción que se acompañará de la elaboración de manuales y tutoriales en video para jóvenes, adolescentes y adultos. El alcalde, preguntado por estas medidas, declaró que son “medidas extraordinarias para tiempos extraordinarios”. En otras ciudades, como Ottawa, los huertos comunitarios se han organizados para donar la producción al sistema de distribución de alimentos de emergencia. Sigue leyendo

Agricultura en la ciudad, la ciudad en la biorregión.

Recuperamos este video de una conferencia de Nerea Morán sobre la estratégica relación entre la agriccultura urbana y las biorregiones, entendidas como la unidad de complejidad mínima para concebir las transiciones. La ciudad no puede ser el único objeto y objetivo de la reorganización, pues nos limita a pensar desde un localismo miope y reduccionista, que se convierte en una trampa. El concepto de biorregión nos invita a considerar como escala mínima de intervención el espacio singular delimitado por características geográficas, ecológicas y sociales en el que se producen los procesos que permiten el desarrollo en una relación de equilibrio y colaboración de la ciudad con su medio. Una escala adecuada para repensar la autonomía energética, alimentaria y económica, y la adaptación ecológica de las actividades productivas, rompiendo la separación conceptual entre espacios rurales y urbanos, redescubriendo sus relaciones de interdependencia.

Ecobarrios, municipios en transición e iniciativas comunitarias

Durante este periodo de confinamiento están proliferando las iniciativas comunitarias de ayuda mutua,  se está redescubriendo la importancia del lazo social, de lo colectivo y de las relaciones de proximidad. Un clima que conectamos en este video  con las alternativas ecosociales que vienen desarrollándose desde hace tiempo en esta escala local, analizando sus potencialidades y limitaciones.

Una ponencia realizada en el marco de las jornadas Ahora que vamos despacio: por un ecologismo social de emergencias:

Más ciencia ficción y menos spin doctors frente a la emergencia climática

Artículo publicado en EL DIARIO

Hubo un tiempo en que los spin doctors eran un popular grupo de música, no esas figuras que entre bambalinas se han apoderado de los partidos, que se han rendido ante estos consejeros, encargados de tomar decisiones clave que los dirigentes se encargan de escenificar. Los principios, los programas o las estrategias colectivas se han vuelto secundarias una vez que lo político se ha reducido por la dictadura del corto plazo, el tacticismo comunicativo y el marketing.

El especulador George Soros afirmaba que en economía financiera las inversiones a largo plazo eran cinco minutos; para los spin doctors, expertos en moverse bajo la presión de la actualidad y lo instantáneo, el largo plazo se limita a la publicación del próximo sondeo electoral. La política está en manos de estas personas, incapaces de definir estrategias para temas cuyo horizonte temporal de reflexión y actuación exceda lo coyuntural. Imposible ir más allá. Así que no resulta muy creíble, ni recomendable, que puedan hacerse cargo de una cuestión tan compleja, incómoda y multidimensional como la crisis ecológica.

La emergencia ecosocial nos exige otro tipo de liderazgos políticos (valientes, empáticos, didácticos, creíbles, compartidos…), pero también otras figuras de asesoría y acompañamiento, que sean capaces de comunicar la discontinuidad de este momento histórico, de anticipar escenarios de futuro, de ofrecer nuevos imaginarios y de saber otorgar protagonismo a la ciudadanía. Si los spin doctors son como el copiloto de un rally, que solo puede avisar de las siguientes curvas y la marcha con la que conviene abordarlas, lo que necesitamos se parecería más a alguien que escribiera ciencia ficción. Si lograr una transición justa hacia la sostenibilidad nos parece una marcianada ¿no tendría sentido abordarla de la mano de quienes realmente se han dedicado a imaginarla? Sigue leyendo

Territorios periféricos y transición ecosocial ¿Hacia nuevos nodos biorregionales?

Artículo publicado en la revista PAPELES.

Después de analizar la posición subalterna de las periferias urbanas respecto
a las grandes ciudades, el artículo examina las posibilidades de la biorregión
para reequilibrar las fracturas territoriales en el contexto de la crisis ecosocial.
El reto de encarar transiciones ecosociales supone pensar de forma alternativa
la organización y gestión de la ciudad y el territorio. Una premisa para
hacerlo es dejar de pensar desde los centros y al servicio de los centros, permitiendo
que las periferias pasen a primer plano.

  1. No hay centro para tanta periferia

La periferia se suele entender en relación a un centro, y generalmente como su negativo o su opuesto. También podemos visualizar la periferia como borde o límite, como la parte de un elemento o un sistema que nos permite percibir su dimensión completa.

Si pensamos en la ciudad, haciendo nuestra la consigna vecinal surgida de una de las periferias históricas madrileñas, el distrito de San Blas, podemos afirmar que no hay centro para tanta periferia. Asociamos al centro la esencia de la vida urbana, el espacio donde se concentran los usos más atractivos y los enclaves de mayor valor económico; la periferia en comparación sería la parte perdedora, donde se evidencia la desigualdad territorial urbana. Y sin embargo, estas periferias con todas sus carencias y vulnerabilidades, suelen ser un epicentro de creatividad social e innovaciones. La periferia es una microsociedad diversa, compleja, original, que dispone de un espacio particular, de una historia propia, y también de una cultura específica; se trata de una sociedad capaz de hacer, de decir, de pensar conforme a los rasgos de esta cultura original.1 Sigue leyendo

¿Y si desde el gobierno local vienen a ayudar? La ordenanza de cooperación Público Social en Madrid y la redefinición de las relaciones entre instituciones y tejidos sociocomunitarios.

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Tribuna publicada en el libro CIUDADES EN MOVIMIENTO.

En una de sus incendiarias soflamas, Ronald Reagan afirmaba que las ocho palabras más terroríficas en lengua inglesa eran: soy del gobierno y estoy aquí para ayudar. El imaginario movilizado durante la revolución neoliberal desde los años ochenta apelaba a que las instituciones burocratizadas y el endeudado Estado del Bienestar debían dar un paso atrás, retirarse como reguladores de la vida social y dejar de intervenir en la economía. El libre mercado aparecía como el mejor garante del interés general, la modernización institucional, el crecimiento económico y la realización individual.

Las instituciones públicas para ser eficientes debían parecerse al mercado, lo que justificaba tanto las privatizaciones en sanidad, educación, transporte o agua; como la desregulación de normas y leyes que según el neoliberalismo inhibían la actividad económica. El Estado fue políticamente activo en diseñar su pérdida de influencia socioeconómica, delegando la iniciativa y la responsabilidad de satisfacer muchas necesidades sociales en el sector privado. Un proceso de complicidad y colaboración simbolizado por los Partenariados Público Privados, en los cuales las instituciones públicas y corporaciones diseñan conjuntamente ambiciosos proyectos en los que las instituciones corren con los principales riesgos, al asumir las inversiones más costosas; se externalizan los posibles efectos negativos, como la subida de tarifas a consumidores finales, la precarización del empleo, la falta de transparencia y la mayor facilidad para la corrupción; y finalmente se privatizan los beneficios. Unas dinámicas globales que llevaron de forma generalizada a los gobiernos locales a transitar de la gestión tradicional a formas de empresarialismo urbano (Harvey, 1989), en las que el foco se pone en construir una marca, competir por inversiones internacionales, atraer megaeventos, disponer de arquitecturas de élite…

Madrid: de la desconfianza mutua a la cooperación por el bien común.

El empresarialismo urbano afectó al conjunto de ciudades de nuestra geografía, pero en Madrid se desarrolló con especial intensidad la influencia de las corporaciones en el diseño de políticas estratégicas orientada a convertir a la capital en una ciudad global (Rodríguez, 2007). Una tendencia con la que no se ha terminado de romper1, y que dio lugar a una gobernanza urbana en la que la erosión institucional fue de tal magnitud que se llegaron a plantear cuestiones como la existencia de “Barrios Premium”, donde, a cambio de pagar más impuestos, los comerciantes obtuviesen mejores servicios públicos (jardinería, seguridad, limpieza); así como la idea de paliar los recortes en servicios públicos mediante el voluntariado, siguiendo la estela de la Big Society2 británica.

La participación de los tejidos sociocomunitarios en el diseño, seguimiento y cogestión de las políticas públicas era residual; salvo excepciones como los Planes de Barrio, fruto de la presión del movimiento vecinal, o iniciativas que de forma singular y tras intensas movilizaciones lograban regularizar la gestión ciudadana de equipamientos (culturales, deportivos…) o de zonas verdes mediante los huertos comunitarios. Una dinámica que profundizaba un proceso de desconfianza recíproca, por el cual las instituciones eran celosas de redistribuir poder hacia la ciudadanía, y ésta percibía los ocasionales acercamientos institucionales como interesados procesos de asimilación o cooptación, lo que en la práctica reafirmaba la imposibilidad de que el gobierno local pudiera venir a ayudar.

La Ordenanza de Cooperación Publico Social, que ha echado a andar en 2018 durante el gobierno de Ahora Madrid, supone la traducción a las políticas públicas de un relato alternativo, que reconoce y valora la existencia de una esfera pública no estatal en la que los tejidos sociocomunitarios detectan problemáticas, satisfacen necesidades e innovan formulando soluciones. La propia ordenanza reconoce que el “binomio público-privado es insuficiente para describir la realidad y para dar respuesta a todas las necesidades y problemas de la ciudadanía, que en no pocas ocasiones se articula en diferentes formas de agregación colectiva para desarrollar sus propias respuestas a problemas sociales desde la solidaridad o la cooperación o para crear proyectos que aportan valor a la vida en común, fuera tanto de la esfera y las lógicas de la administración pública, como del mercado y del afán de lucro”. Sigue leyendo

Las elecciones y el ultimátum de la Tierra.

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Articulo publicado en CTXT

Corría el año 1951 cuando Robert Wise dirigía Ultimátum a la Tierra, una curiosa película de ciencia ficción donde los extraterrestres no venían a invadir nuestro planeta, sino a lanzar un aviso sobre el peligro que representaba, para la supervivencia de nuestra especie y los habitantes de otros planetas vecinos del cosmos, la escalada nuclear durante la Guerra Fría. Unos incomprendidos emisarios de paz en un mundo afectado por la paranoia belicista; que tras ser atacados y perseguidos, terminan por amenazar con destruir nuestro planeta de forma controlada para evitar males mayores.

Si estos extraterrestres repitieran su viaje hoy, indudablemente nos avisarían del abismo que la crisis ecosocial está abriendo ante nuestros pies, al comprometer las bases materiales que sostienen la vida (colapso climático, crisis energética, pérdida de biodiversidad, contaminación…); y verían como una amenaza nuestras pretensiones de exportar este depredador estilo de vida a planetas vecinos. El tratamiento que recibirían, entre la hostilidad y la indiferencia, sería muy parecido al que se suele otorgar a la comunidad científica y al movimiento ecologista cuando comunican el ultimátum al que nos aboca el funcionamiento de nuestro modelo socioeconómico.

Vivimos un periodo que debería ser de emergencia, pues en función de las grandes decisiones que se tomen sobre las temáticas clave en estos años, se condicionarán de forma irreversible los contextos en los que seguir tomando decisiones. Tenemos la garantía de que los escenarios futuros serán ecológicamente adversos y socialmente convulsos, dando pie a una conflictividad que va a atravesar nuestras sociedades: una gestión de la escasez de recursos y energía que aumente o mitigue la desigualdad social, como anticipa la revuelta de los chalecos amarillos; un nuevo pacto intergeneracional o un conflicto abierto con la juventud que habitarán este planeta, como anticipan las sorprendentes y contagiosas huelgas climáticas de estudiantes de secundaria en centroeuropa, Japón y Australia; una mayor presencia del ecologismo político en las instituciones o una deriva hacia posiciones crecientemente ecofascistas, algo que comienza a verse en los resultados electorales centroeuropeos donde los partidos verdes son el principal contrapeso al auge de la extrema derecha; un avance en el reconocimiento de la deuda ecológica por parte de los países enriquecidos y el cosmopolitismo de sus sociedades o repliegues nacionalistas, crecientes tensiones militares por los recursos y control de las fronteras asediadas por millones de refugiados ambientales… Sigue leyendo

Ciudades: lo utópico es pensar que todo va a seguir igual.

Articulo publicado en EL DIARIO.

esdczxEl Reloj del Apocalipsis creado por el Boletín de Científicos Atómicos durante la Guerra Fría para avisar a la humanidad del riesgo de autoexterminarse, muestra desde los años cincuenta los minutos que nos quedan hasta la medianoche, es decir, el fin del mundo. Y en toda su historia nunca había llegado a marcar las 23:58, como ha ocurrido en su evaluación más reciente. Un reloj cuya vocación es actuar como un despertador de las conciencias sociales y políticas, pero cuya tarea se ha tornado infructuosa, ya que resulta imposible levantar a alguien que se hace el dormido.

Hoy disponemos de un consenso científico, avalado por diversos organismos internacionales, de que nuestras sociedades encaran una crisis civilizatoria (colapso climático, pérdida biodiversidad, contaminación, crisis energética, desigualdad social, crisis de cuidados…) que garantiza que los escenarios futuros serán ecológicamente muy adversos y se verán comprometidas las bases materiales que sostienen la vida. Vivimos un periodo que debería ser de emergencia, pues en función de las grandes decisiones que se tomen sobre las temáticas clave en estos años, se condicionarán de forma irreversible los contextos en los que seguir tomando decisiones.

Mañana no va a ser una continuidad del presente, no va a haber progreso ilimitado, no hay final feliz garantizado. Y sin embargo padecemos una imprudente falta de liderazgo institucional, un desinterés que ha dejado en manos de la sociedad civil la responsabilidad de que estas cuestiones no terminen subordinadas en la esfera pública. Ante esta orfandad, en distintos lugares del mundo confluencias de movimientos sociales vienen construyendo a nivel local el esbozo de una agenda para la transición ecosocial, trabajando en la elaboración consensuada de programas sin partido, como dice Naomi Klein.

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Ciudades en movimiento. Avances y contradicciones en las políticas municipalistas ante las transiciones ecosociales.

esdczxCIUDADES EN MOVIMIENTO analiza más de doscientas políticas municipalistas de siete ciudades (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Vitoria, Coruña), ofreciendo un balance riguroso de su impacto desde la óptica de las transiciones ecosociales.

Un trabajo que sistematiza las transformaciones que están sucediendo en las agendas políticas, los procedimientos, las alianzas, los conflictos, los relatos… mostrando los avances en cuestiones sociales y de participación ciudadana, así como las debilidades en temáticas ecológicas clave.

La publicación, prologada por Yayo Herrero, presenta un texto marco sobre la importancia de las ciudades en el contexto del Antropoceno, unas conclusiones derivadas del análisis de las ciudades en base a diez temas clave, una serie de tribunas y las fichas de las ciudades con la valoración de las más de doscientas políticas analizadas.

El libro puede encontrarse en papel en distintas librerias y descargarse de forma gratuita: AQUÍ