Sitopía, o de cómo los alimentos configuran la ciudad

Georg Braun Frans Hogenberg Civitates Orbis Terrarum  1572

En el libro Hungry Cities. How Food Shapes Our Lives, Carolyn Steel muestra la relación pasada, presente y futura entre ciudad y sistema alimentario, destacando momentos históricos concretos y describiendo el funcionamiento en la ciudad contemporánea de los procesos de producción, distribución, venta, elaboración y consumo de alimentos. La relación entre ciudad y comida presenta múltiples facetas, al ser la alimentación una necesidad básica que se integra transversalmente en las distintas manifestaciones de la vida: economía, sociabilidad, salud, cultura… La alimentación está también presente en la estructura urbana, su huella se puede rastraer en la manera en que la ciudad se relaciona con las áreas rurales, en sus espacios públicos y equipamientos, en sus viviendas…

Las actividades y procesos relacionados con la alimentación han jugado históricamente un papel clave en la configuración  y producción urbana. La agricultura y la ciudad nacen al mismo tiempo, y son posibles la una por la otra, sin embargo a partir de un devenir entrelazado física y funcionalmente los espacios y usos agrarios y urbanos han evolucionado ignorándose e incluso oponiéndose. De este modo, la proximidad de los espacios productivos, una vez indispensable para la vida en la ciudad, ha sido despreciada en base a la facilidad de las comunicaciones a larga distancia. Igualmente se ha quebrado el vínculo entre los residuos urbanos y la fertilización de las tierras productivas, proceso clave del metabolismo urbano.

La forma de la ciudad, sus vías de acceso, sus espacios públicos, sus equipamientos y tipologías de vivienda responden a las necesidades de abastecimiento de alimentos, y se generan para albergar las funciones de transporte, almacenamiento, distribución o venta. La misma actividad de cocinar y consumir los alimentos han dado forma a la vivienda y otros espacios urbanos, así como a tradiciones y modos de relación social. En el libro la autora muestra cómo ha cambiado a lo largo del tiempo la organización de estas funciones, y su deriva hacia modelos simplificados, homogeneizados y monopolizados por grandes corporaciones empresariales.

La modernización de la ciudad y su búsqueda de más eficiencia y seguridad ha supuesto el alejamiento físico y psicológico de los procesos materiales, invisibilizando la fragilidad del modelo alimentario. Habitamos entonces un modelo urbano propio de una sociedad inmadura, que se rodea de espacios asépticos y obvia los impactos que su estilo de vida provoca en la naturaleza y en otras personas. Este extrañamiento tiene consecuencias nefastas y nos conduce a un futuro incierto. ¿Podremos integrar las ciudades virtuosamente en el ciclo de la vida? Para Steel la sitopía es una estrategia clave para avanzar en este camino, dando a la alimentación un espacio central en la reorganización de la vida urbana.

Y quien mejor que la propia autora para recorrer la línea argumental del libro y destacar algunas de las anécdotas y datos que se pueden encontrar en él:

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