‘Greentrificacion’ o cómo las élites adoran los parques y detestan la ecología.

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Desde hace un año los colectivos vecinales y deportivos de mi barrio hemos impulsado un proyecto para redefinir los usos de la parte inferior de un puente, que va a convertir uno de esos vacíos urbanos infrautilizados en canchas de baloncesto y fútbol, espacios de patinaje, parkour y un anfiteatro. El proceso Pacífico Puente Abierto, apoyado por la Junta de Distrito ha servido para estimular la imaginación urbanística local, lo que ha desembocado en plantear la peatonalización de la parte superior de dicho puente, que actualmente acoge seis carriles para el tráfico motorizado. Ahora vecinos y vecinas estamos inmersos en un proceso participativo para repensar esta infraestructura obsoleta con las premisas de aumentar y mejorar la calidad del espacio público, favorecer la movilidad peatonal y ciclista; integrando el puente en un eje cívico que conecte grandes parques y equipamientos, a la vez que reverdece la ciudad.

A la salida de uno de estos talleres mientras fantaseábamos sobre lo agradable que va a quedar esa parte del barrio, alguien comentó la revalorización que iba a suponer para las viviendas de los alrededores. Lo que condujo a preguntarnos si muchas de las personas que han impulsado estas mejoras iban a poder seguir disfrutándolas en el futuro o serían desplazadas por la subida de los precios de la vivienda. Empezamos soñando un parque y terminamos desvelados por la pesadilla de la ‘greentrification’.

La ‘greentificación’ plantea cómo el desarrollo de zonas verdes y la recualificación del espacio público activan dinámicas urbanas que desembocan en el desplazamiento de las clases populares de las proximidades de estos lugares renovados y reverdecidos. Una ‘gentrificación’ impulsada por el verde urbano. Las comunidades locales se movilizan para reverdecer sus barrios y cuando lo logran, pasado un tiempo, son gentrificadas pues las dinámicas de mercado vuelven a empujarlas a entornos menos atractivos. Todo el mundo quiere tener un parque cerca pero pocos pueden costearlo, pues el acceso a zonas verdes próximas de calidad se ha convertido en un factor relevante a la hora de fijar los precios de las viviendas. Sigue leyendo

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El huerto comunitario de Barrio Sésamo.

Los huertos eran un símbolo que se oponía a lo que estaba sucediendo. La posibilidad de construir una ciudad mejor, centrada en los intereses de las comunidades locales, una expresión de la gente trabajando en común. Lo contrario de la segregación racial, el individualismo y las estrategias de renovación urbana a favor de los de arriba. Así describía la importancia de estas iniciativas durante los años ochenta la activista de New York Charlotte Khan.

Así que no nos debe sorprender que se plantarán hasta en Barrio Sésamo y que desde este programa se realiazará un elogio del ejercicio de cooperativismo vecinal sobre el que se sostenían estas iniciativas. Apología de los huertos comunitarios en horario infantil, que en  pocos años proliferaron de una manera espectacular por toda la ciudad, convirtiéndose en un espacio de encuentro y en una herramienta para dignificar y revitalizar muchos de estos barrios. Llegando a sumar cerca de dos mil a finales de los años 90, solo en New York.

Generalmente la promoción de huertos comunitarios era apoyada por los tejidos asociativos locales y facilitaba el salto a trabajar otras cuestiones que afectaban al vecindario (sanidad, educación y, en especial, la vivienda). Los huertos comunitarios y sus alianzas con otros movimientos alternativos, como los de ocupación de viviendas, dieron lugar a procesos de experimentación social realmente innovadores. Prácticas de ecología urbana que encontraban en estos espacios su puerta de entrada a la ciudad y que consiguieron que viviendas abandonadas se convirtieran en invernaderos, que aparecieran pequeñas piscifactorías de peces de agua dulce en estanques o que se instalara el primer aerogenerador en una vivienda estadounidense.

Si quieres ver la historia completa descárgate el libro…

Hoy celebramos este ejercicios de arqueología audiovisual, que nos sirve para criticar la deriva antieducativa de nuestra televisión, donde una cosa parecida resultaría una anomalía digna de comentarse.

Liberado el PDF de RAICES EN EL ASFALTO.

port libro_rgblowDespués de cerca de dos años de su primera edición, colgamos la versión ampliada del libro en Internet. Así puede resultar más accesible a todas las personas que viven en lugares distantes donde es más difícil de conseguir la edición en papel.

El libro se descarga AQUÍ.

Y recordaros que si tras hojearlo os apetece tener la versión en papel, se puede encargar en cualquier librería, así como encargarlo AQUI.

Lo tenemos a huevo: de los escándalos alimentarios a la agroecología .

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Artículo publicado originalmente en EL DIARIO.

La gran industria alimentaria produce recurrentemente sonados escándalos, que han terminado por generar una tenue sombra de desconfianza en el funcionamiento del sistema agroalimentario. El caso de los huevos contaminados con fipronil, un insecticida tóxico prohibido en la cadena alimentaria europea, son el último episodio de una interminable historia condenada a repetirse mientras no cambie la lógica que sostiene el modelo de producción, distribución y consumo.

Para extraer lecciones de este caso, podemos anticipar algunas de las enseñanzas que se sacarán de esta reunión: hay que reforzar los sistemas de alerta temprana, intensificar los controles y la colaboración entre países, fortalecer la trazabilidad de los productos y tranquilizar a la población pues la seguridad alimentaria no se ha visto comprometida. Y probablemente todas ellas sean correctas, pues son las respuestas esperables a las preguntas que previsiblemente van a realizarse. Sin embargo, cabe la posibilidad de hacernos otras preguntas que cuestionen la industrialización de la alimentación vivida durante las últimas décadas. Sigue leyendo

Surcos y anarquía: una aproximación libertaria a la agricultura urbana.

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Artículo publicado en el nº 102 de la revista AL MARGÉN.

Empezamos a ser conscientes de la encrucijada histórica en la que nos encontramos, debido al fracaso del modelo socioeconómico y el choque con los límites ecológicos. Resulta sorprendente ver lo inspiradoras que pueden ser las históricas reflexiones y practicas libertarias sobre la ciudad y la agricultura. Propuestas que se han ido reactualizando con el paso del tiempo, llegando a socializárse de forma desconocida entre amplias capas de la ciudadanía.

Arraigar alternativas a la ciudad industrial.

El error más grande y más fatal cometido por la mayoría de las ciudades fue también basar sus riquezas en el comercio y la industria, junto con un trato despreciativo hacia la agricultura. P. Kropotkin

Históricamente hablar de ciudades era hablar de agricultura, hasta el acelerado proceso de industrialización que, con el acceso a la energía abundante y barata, posibilitó un aumento de los procesos de urbanización, el transporte a larga distancia y la expansión de mercados globales. El surgimiento de la ciudad industrial alimentó una ficticia independencia del suministro de alimentos de producción local y de la disponibilidad estacional, fomentando la progresiva degradación y distanciamiento afectivo de los espacios agrícolas. Un acelerado proceso de urbanización que acabó tanto con las economías campesinas como con la ciudad tradicional. Sigue leyendo

Vía Campesina: Europa debe poner los pies en la tierra y arraigar sus instituciones .

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Inspirándose en la máxima de San Juan que afirma que otros se fatigaron y vosotros os aprovecháis de sus fatigas, John Berger escribió una bellísima historia literaria del campesinado europeo. Para ello convivió durante 15 años con agricultores y ganaderos de un pueblecito francés de la Alta Saboya, que le ayudaron a cultivar relatos e historias que ilustran el desmantelamiento de su estilo de vida. Ahora se aproxima el cuarenta aniversario de la publicación del primer tomo, Puerca Tierra, de esta trilogía que recoge la vida de quienes sobrevivieron en el campo al éxodo rural, de quienes se vieron obligados a marcharse y de quienes ya nacieron en la ciudad procedentes de familias campesinas.

Al final del primer libro Berger afirma indignado que “despachar la experiencia campesina como algo que pertenece al pasado y es irrelevante para la vida moderna; imaginar que miles de años de cultura campesina no dejan una herencia para el futuro, sencillamente porque ésta casi nunca ha tomado la forma de objetos perdurables; seguir manteniendo, como se ha mantenido durante siglos, que es algo marginal a la civilización; todo ello es negar el valor de demasiada historia y de demasiadas vidas. No se puede tachar una parte de la historia como el que traza una raya sobre una cuenta saldada”.

La desarticulación progresiva de las tramas de vida campesinas y el éxodo rural son uno de los episodios traumáticos sobre los que se asientan la expansión urbana, el industrialismo y la sociedad de consumo. Freud nos enseñó cómo un suceso traumático, que resulta muy desagradable para nuestra consciencia individual o colectiva, es desalojado y queda reprimido en el inconsciente. Un mecanismo de defensa orientado a proteger a las personas del dolor emocional, pero que no logra conjurar el regreso inesperado y ocasional de estos recuerdos reprimidos mediante síntomas de enfermedad, actos fallidos o especialmente sueños. Sigue leyendo

Green heros, multinacionales y la banalización del ecologismo.

Una multinacional de productos ultraprocesados como los helados Ben and Jerris han lanzado una campaña publicitaria llamada Ciudades Verdes y nos presenta a los nuevos superhéroes que se han puesto manos a la obra y están liderando iniciativas verdes y sostenibles que contribuyen a hacer de la ciudad un lugar mejor.

Lo gracioso del asunto es que banaliza el ecologismo al representarlo mediante figuras sociales exóticas y fuertemente identitarias incapaces de generar empatía. Además reduce la crisis ecológica a un problema que podemos resolver mediante una suma de pequeños gestos individuales del consumidor consciente. Robinsones urbanos en sus islas verdes, capaces de encontrar soluciones biográficas a contradicciones sistémicas.

Una renuncia a la construcción de estrategias colectivas que aumenten la incidencia, reduciendo la sensación de insignificancia de lo que hacemos y el coste percibido del cambio, que anticipen nuevos imaginarios y prácticas sociales a generalizar en el medio plazo, a la par que apuntan las ambiciosas medidas estructurales a tomar desde las políticas públicas.

Campañas que eluden pensar rigurosamente medidas a la altura de las necesarias transiciones socioecológicas, que obvían la pedagogía y sostienen la falacia de que es posible improvisar un cambio de modelo productivo y de estilos de vida.