De bombillas e iniciativas legislativas populares sobre vivienda.

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El dibujo de una bombilla suele simbolizar la ocurrencia de una brillante idea en los cómics. No sé si es porque la creatividad se ha asociado históricamente a la capacidad para iluminar, o si se trata de una herencia mítico-religiosa, donde la luz es la encargada de vencer las tinieblas. Por desgracia, estos últimos años se ha añadido un nuevo significado al simbolismo de las bombillas: denunciar la pobreza energética.

Hace unos días leía el relato de Georges Perec de un bloque de viviendas en el París de los años setenta, donde cuatro viviendas tenían un baño compartido. El propietario no quería pagar la luz del baño y ninguno de los inquilinos estaba dispuesto a financiar la luz de los otros tres, así como tampoco aceptaban la idea de un contador único y dividir posteriormente de forma equitativa la factura. Finalmente la solución fue iluminar el baño con cuatro bombillas distintas, instalando para cada una un sistema eléctrico propio que se accionaba desde cada una de las cuatro viviendas.

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Huertos comunitarios. Sembrando otras formas de habitar la ciudad.

 

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Un futuro socialmente justo y sostenible implica una urgente regeneración urbana ecológica, y en este proceso la agricultura urbana debe jugar un papel estratégico. En el artículo se repasan las principales iniciativas de huertos comunitarios urbanos en el Estado español. Además, se realiza un recorrido histórico en otros lugares donde se iniciaron estas experiencias, muy útil para extraer conclusiones.

La relación entre asentamientos humanos y terrenos agrícolas circundantes es uno de los principales factores que definen a las sociedades humanas. Históricamente hablar de ciudades era hablar de agricultura, hasta el acelerado proceso de industrialización que, con el acceso a la energía abundante y barata, posibilitó un aumento de los procesos de urbanización, el transporte a larga distancia y la expansión de mercados globales. Sigue leyendo

Entre el mercado y la cooperación social. Luces y sombras de las prácticas de consumo colaborativo.

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Un artículo escrito por Kois en colaboración con Concepión Piñeiro y Rubén Suriñach, para la revista española de sociología, donde se abordan diferentes definiciones del consumo colaborativo desde la teoría y la práctica. Para contextualizar el CC, se realiza una descripción de los elementos o marcos que sostienen su emergencia, estableciendo relaciones y diferencias con las otras economías transformadoras que están desarrollándose actualmente. A través de diferentes prácticas y ejemplos, se profundiza en las aportaciones del CC y en algunas de sus limitaciones, tales como las excesivas expectativas, la inseguridad jurídica, la mercantilización, la brecha digital, etc. En definitiva se muestra la contribución del CC a la crítica del sistema hegemónico capitalista y la generación de alternativas, evidenciando como al mismo tiempo su desarrollo puede representar tensiones en cuestiones como la ambiental-comunitaria, la regulación-desregulación, y la visibilidad de un paraguas común que aglutine a prácticas tan heterogéneas.

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Sesión en la Uni del Barrio sobre políticas urbanas alimentarias.

El pasado 16 de enero estuvimos en la Universidad del Barrio, un espacio de debate ubicado en el Teatro del Barrio, en Lavapiés, donde desde 2014 se celebran sesiones semanales, alternado temas de economía social e historia crítica. En esta ocasión, desde Surcos Urbanos y Madrid Agroecológico compartimos reflexiones sobre la potencialidad las nuevas políticas […]

a través de Sesión en la Uni del Barrio. Pacto de Milán. Nuevas tendencias en sistemas alimentarios urbanos — surcos urbanos

Vamos despacio porque vamos lejos: movimiento slow y sostenibilidad.

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Los blancos tienen el reloj pero no tienen tiempo”. Proverbio africano.

La noción del tiempo de nuestras sociedades es una de las variables que de forma menos evidente afectan a la insostenibilidad global. La visión lineal del tiempo que caracteriza a la sociedad industrial, supone una aceleración temporal basada en maximizar la productividad, concepción que choca con los tiempos lentos y cíclicos de la naturaleza.

Como muy bien nos enseña Jorge Riechmann en su texto Tiempo para la vida (pdf), la contaminación puede concebirse como un desacople entre el ritmo de emisión de vertido de residuos y el tiempo necesario para asimilarlos y regenerarlos por parte de la naturaleza. Una lógica que también encontramos en la idea de recursos renovables, pues este proceso de regeneración de la biosfera tiene unos tiempos propios que no pueden acelerarse. Sigue leyendo

Feliz año nuevo desde el Antropoceno.

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En estas simbólicas fechas donde el año nuevo nos hace conscientes por unos días de los ciclos temporales, he recordado el ejercicio que realizó el astrónomo Carl Sagan en la serie Cosmos, comprimiendo los casi catorce mil millones de años que han transcurrido desde el Big Bang hasta nuestros días en un solo año. Un ejercicio que servía para traducir a una escala temporal comprensible la historia del cosmos. Este atípico calendario evidenciaría como nuestra especie no aparece en escena hasta los últimos cinco minutos del año y que toda la historia de la humanidad ocuparía solo los últimos 21 segundos, siendo la sociedad de consumo el último segundo del año.

Este modesto y pedagógico ejercicio ha dado lugar a una nueva forma de aproximarse al conocimiento, que se denomina como Gran Historia. Un enfoque científico, unificador e interdisciplinar, que trata de conjugar la historia del Cosmos, la Tierra, la Vida y la Humanidad. Proyectos como ChronoZoom o el Big History Project, impulsado por David Cristiano con la financiación de Bill Gates, y que ofrece una estructura didáctica y un amplio abanico de recursos para que el profesorado pueda incorporar esta propuesta a su trabajo cotidiano.

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Economías sociales y economías para los Bienes Comunes.

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Este artículo propone ampliar la mirada sobre las economías sociales-solidarias vinculándolasa procesos que caracterizamos como economías para los bienes comunes. Este tipo de iniciativas se caracteriza por una innovación en sus planteamientos sobre trabajo (más allá de la renta y el empleo), democratización (hacia dentro y hacia fuera de la iniciativa) y sustentabilidad (social y ambiental). Entendemos por bienes comunes una noción ampliada del clásico de Ostrom. Hablamos de bienes ambientales y bienes sociales para la cooperación como una orientación emergente de numerosas prácticas económicas que, implícita o explícitamente, entienden que los cercamientos del capitalismo, del patriarcado o del desarrollismo se dan en el acceso tanto a recursos naturales, como a tecnologías sociales o de (re)producción del conocimiento. Economías para los bienes comunes abarcan, pues, campos e iniciativas que se extienden desde la economía social (solidaria) hasta la producción de bienes digitales (tecnologías, acceso en internet, etc.) pasando por una visión amplia de procesos de sustentabilidad (agroecología, soberanía alimentaria).

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